Colombia registra COP$4,42 billones —aproximadamente US$1.193 millones— en cartera farmacéutica entre los afiliados participantes de AFIDRO, mientras la rotación alcanzó 204 días. El deterioro de los pagos ya presiona liquidez, abastecimiento y acceso a medicamentos en un sistema de salud sometido a fuertes tensiones financieras y operativas.
A cierre del primer trimestre de 2026, los afiliados participantes de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo —AFIDRO— reportaron una cartera de COP$4,42 billones.
Convertido al tipo de cambio de referencia de finales de marzo de 2026, el monto equivale aproximadamente a US$1.193 millones. De esa cartera, alrededor de COP$1,6 billones —unos US$432 millones— estaban vencidos, equivalente al 37% del total.
La precisión metodológica importa: la medición corresponde a los afiliados participantes de AFIDRO y no representa automáticamente toda la deuda de la industria farmacéutica colombiana.
El verdadero deterioro está en el tiempo
La cifra de COP$4,42 billones por sí sola no explica completamente el problema. De hecho, el monto total de cartera había terminado 2025 en COP$4,75 billones y posteriormente descendió.
Una lectura superficial podría interpretar esa reducción como una mejoría. Sin embargo, otros indicadores se deterioraron al mismo tiempo.
La rotación pasó de 154 días en marzo de 2025 a 204 días en marzo de 2026. Si se incorpora la cartera castigada, llega a 214 días.
La cartera con más de 121 días de vencimiento también aumentó su peso: pasó de 11,8% en el trimestre anterior a 19,02% en marzo de 2026.
Y la cartera castigada —aquella considerada de muy difícil recuperación— pasó de 1,08% en marzo de 2025 a 7,36% un año después. En términos absolutos subió desde COP$47.400 millones hasta COP$325.300 millones, aproximadamente US$87,8 millones.
El dato decisivo no es que la cartera total haya subido o bajado durante un trimestre. Es que una parte mayor tarda más tiempo en recuperarse y otra parte creciente empieza a considerarse difícil de cobrar. Para una compañía farmacéutica, eso transforma una venta comercial en una necesidad adicional de financiación.
Dónde se concentra el riesgo financiero
Los gestores farmacéuticos concentran la mayor parte de la cartera reportada por los laboratorios participantes.
Según AFIDRO y Sectorial, representan 62,3% del total, aproximadamente COP$2,75 billones —unos US$742 millones—, de los cuales cerca de COP$1,1 billones estaban vencidos.
La cifra ayuda a entender por qué hablar simplemente de una deuda entre “EPS y laboratorios” puede ocultar la verdadera complejidad de la cadena.
Entre el financiador y el fabricante pueden intervenir EPS, gestores farmacéuticos, operadores logísticos, proveedores y diferentes mecanismos de giro. El riesgo no se distribuye de manera uniforme.
Vender medicamentos empieza a exigir más capital
Para una farmacéutica, cobrar después de 204 días no es solamente un indicador administrativo. Tiene consecuencias financieras.
Mientras espera el pago, la compañía ya tuvo que comprar o fabricar el producto, importarlo cuando corresponda, financiar inventarios, mantener la cadena logística, sostener equipos comerciales y regulatorios y, en muchos casos, continuar abasteciendo.
Cuanto más se alarga el ciclo de cobro, mayor puede ser la necesidad de capital de trabajo. Esa presión puede terminar modificando límites de crédito, condiciones comerciales, provisiones contables y decisiones sobre cuánto inventario mantener en determinados clientes o canales.
Para compañías internacionales que evalúan introducir una nueva terapia en Colombia, el tiempo esperado de recuperación de cartera también puede entrar en los modelos de rentabilidad de un lanzamiento.
Un mercado puede seguir mostrando demanda y facturación mientras deteriora su capacidad de convertir esas ventas en efectivo. Cuando eso sucede, el crecimiento comercial empieza a depender de quién tiene suficiente balance para financiarlo.
La coyuntura política también entra en la ecuación
El deterioro de los pagos ocurre dentro de una discusión más amplia sobre financiación, intermediación y funcionamiento del sistema colombiano de salud.
No existe una única interpretación aceptada sobre la causa del problema. Actores de la industria han advertido sobre desfinanciamiento y deterioro de liquidez, mientras la política pública ha puesto el foco también en los mecanismos de flujo de recursos, las obligaciones de las EPS, el giro directo y la gestión de la dispensación.
Esa diferencia de diagnóstico es relevante para las empresas porque determina el tipo de solución que puede esperarse: más recursos, cambios en intermediación, mayor giro directo, nuevas reglas de contratación o una combinación de esas medidas.
ADRES mantiene mecanismos mediante los cuales recursos del sistema pueden girarse directamente a IPS y proveedores. En el régimen contributivo, determinadas EPS sujetas a condiciones financieras, vigilancia, intervención o liquidación deben canalizar mediante giro directo al menos 80% de los recursos de UPC correspondientes, de acuerdo con las reglas aplicables.
Para laboratorios y proveedores, el debate político no es abstracto. Las decisiones sobre giro directo, contratación, intervención de EPS y mecanismos de dispensación pueden modificar quién paga, cuándo paga y qué exposición financiera asume cada actor de la cadena.
Cuando la liquidez llega al mostrador
La relación entre problemas financieros y acceso no debe afirmarse de manera automática: una cuenta vencida no equivale necesariamente a un medicamento no entregado.
Pero las autoridades colombianas reconocen que existen problemas de dispensación suficientemente relevantes como para haber adoptado nuevas medidas durante 2026.
En mayo, el Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Circular Externa 017 de 2026. Entre otras disposiciones, exige a las EPS contar con redes suficientes de gestores farmacéuticos, prever mecanismos alternativos de dispensación y mantener un flujo oportuno y transparente de recursos hacia gestores y proveedores.
También establece que, cuando queden medicamentos pendientes de entrega, deberán activarse mecanismos para completar la dispensación, incluyendo entrega domiciliaria en los casos previstos.
La regulación es una señal institucional importante: el problema de acceso ya no puede analizarse únicamente desde el inventario físico. También intervienen contratación, flujo financiero, número de proveedores y capacidad operativa.
El paciente absorbe parte del costo de la fricción
La Defensoría del Pueblo ha documentado dificultades persistentes desde el lado de los usuarios.
Entre enero y abril de 2026 realizó cerca de 1.400 encuestas de seguimiento. En ese grupo, 81% de las personas reportó problemas con la entrega de medicamentos, principalmente no entrega, entrega tardía o suministro parcial.
Cerca de 60% de las personas afectadas declaró haber comprado medicamentos con recursos propios en farmacias privadas.
Es fundamental interpretar correctamente estos datos: se trata de personas incluidas en ejercicios de seguimiento de la Defensoría y no de una encuesta representativa de toda la población colombiana.
Aun con esa limitación, el dato muestra la consecuencia social que puede surgir cuando las fallas administrativas, contractuales, financieras o logísticas terminan desplazando parte del costo hacia el paciente.
¿Está cambiando también el mix del mercado?
El informe de AFIDRO aporta una señal adicional que merece seguimiento. El canal comercial pasó de representar 20,9% de la actividad reportada en 2025 a 26,59% en el primer trimestre de 2026.
No es suficiente para afirmar que las compañías estén abandonando deliberadamente el canal institucional. La variación puede responder a estacionalidad, nuevos productos, cambios en facturación, comportamiento de determinadas compañías o modificaciones en la muestra.
Pero si la tendencia continuara, sería relevante investigar si el deterioro del riesgo crediticio está empezando a influir en la mezcla entre negocio institucional y comercial.
Menos cartera total no significa necesariamente una crisis creciente
Existe un contraargumento importante. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 la cartera total reportada descendió desde aproximadamente COP$4,75 billones a COP$4,42 billones.
Ese movimiento podría interpretarse como una señal de normalización parcial.
Sin embargo, no conocemos una única causa para esa reducción. Puede responder a pagos recibidos, cambios de facturación, composición de clientes, variaciones del periodo o modificaciones de cartera.
Por eso Latin Pharma News considera más reveladores los indicadores de calidad y velocidad de recuperación: 204 días de rotación, 19,02% de cartera por encima de 121 días y 7,36% de cartera castigada.
Esos indicadores no describen necesariamente cuánto crecerá la deuda futura, pero sí muestran que recuperar una parte de las ventas está tomando más tiempo y que una proporción mayor se deteriora.
Qué debería observar una empresa farmacéutica
El impacto no será idéntico para todos los actores. Una multinacional con mayor acceso a capital puede soportar un ciclo de cobro prolongado de manera diferente a un fabricante local, un importador pequeño o un proveedor especializado.
Durante los próximos meses, los ejecutivos deberían observar al menos cinco variables: evolución de los días de cartera, porcentaje de cartera castigada, concentración por gestor, funcionamiento efectivo del giro directo y comportamiento de las reclamaciones por dispensación.
También será importante seguir si las nuevas medidas reducen realmente el tiempo que tarda el dinero en atravesar la cadena.
Una disminución del monto total sin una mejora en los días de cobro sería una recuperación incompleta.
En Colombia, el riesgo farmacéutico no está solamente en vender menos. También está en vender, entregar y descubrir después que recuperar el dinero requiere financiar al sistema durante más de seis meses.
El mercado puede crecer y deteriorar su caja al mismo tiempo
Colombia continúa siendo uno de los mercados farmacéuticos más relevantes de Latinoamérica. Pero tamaño y atractivo comercial no eliminan el riesgo financiero.
COP$4,42 billones de cartera llaman la atención. Los 204 días para cobrar explican mejor la tensión.
Si los tiempos continúan extendiéndose, los laboratorios tendrán que decidir cuánto capital están dispuestos a mantener atrapado en la cadena, qué condiciones comerciales conceder y cómo proteger continuidad de abastecimiento sin deteriorar su propio balance.
La política sanitaria puede modificar mecanismos de pago. Los gestores pueden mejorar su operación. Las EPS pueden cambiar su comportamiento financiero. Pero el indicador que finalmente mostrará si el mercado está recuperando equilibrio será mucho más sencillo:
cuánto tarda una factura por medicamentos ya entregados en convertirse nuevamente en dinero disponible para financiar el siguiente tratamiento.
Fuentes
- AFIDRO / Sectorial — Actualización del estudio de cartera de la industria farmacéutica, corte al primer trimestre de 2026.
- Ministerio de Salud y Protección Social — Circular Externa 017 de 2026 sobre continuidad, dispensación y flujo de recursos.
- Ministerio de Salud y Protección Social — Texto oficial de la Circular Externa 017 de 2026.
- ADRES — Mecanismo de giro directo a IPS y proveedores en el régimen contributivo.
- Defensoría del Pueblo — Seguimiento a barreras y problemas en la entrega de medicamentos durante 2026.
- Banco de la República de Colombia — Metodología y referencia de la Tasa Representativa del Mercado (TRM).
Latin Pharma News convirtió los principales valores expresados en pesos colombianos a dólares estadounidenses utilizando como referencia la tasa de cambio correspondiente al cierre de marzo de 2026. Las equivalencias en dólares son aproximaciones editoriales y se muestran redondeadas.
COP$4,42 billones equivalen aproximadamente a US$1.193 millones; COP$2,75 billones, a unos US$742 millones; COP$1,6 billones, a unos US$432 millones; y COP$325.300 millones, a aproximadamente US$87,8 millones.
Las conclusiones sobre capital de trabajo, exposición financiera, riesgo de canal y posibles implicaciones sobre decisiones empresariales constituyen análisis de Latin Pharma News elaborado a partir de los datos disponibles. No representan proyecciones oficiales de AFIDRO, Sectorial, ADRES, el Ministerio de Salud ni la Defensoría del Pueblo.