Por qué el precio de los medicamentos en Costa Rica se resiste a bajar?

Los decretos de Chaves fracasaron en bajar los precios en el último año, pero no es el primer Gobierno en internarlo y no obtener resultados. Farmacéuticos señalan que el problema es más grande de lo que quiere reconocer la clase política.

n el último año, el precio de los medicamentos farmacéuticos no han sufrido variaciones significativas y, en comparación al año pasado, se reporta un aumento del 4,5% para esta categoría, según datos del Índice de Precios al Consumidor del Instituto Nacional de Estadística y Censos a mayo.

El aumento en comparación al 2022 puede ser mucho mayor dependiendo del tipo de medicamento, como en el caso de los que tratan cardiopatías (8,25%), osteoporosis (9,38%), problemas vasculares (9,38) y colesterol (7,17%).

Esto a pesar de que el año pasado el presidente Rodrigo Chaves firmó un decreto que aseguró “destruiría los monopolios de importación”, pero que no ha surtido efecto sobre el precio final, a tal punto que la medida no fue incluida en el informe anual de labores del mandatario.

Sin embargo, Chaves no ha sido el único en intentar bajar el precio de los medicamentos y fracasar ¿Cuáles son las razones?

Los farmacéuticos e investigadores en la materia señalan que las medidas han sido débiles frente a un precio de entrada en el país —desde los laboratorios— que ya es más caro que el resto de la región y con una alta concentración y verticalización de la cadena, que lleva a grandes empresas a controlar los precios.

Medidas insuficientes

La insistencia de la clase política de manejar el tema sin proponer grandes reformas es una de las razones por las que con el pasar de los años, y a pesar de múltiples iniciativas desde el Ejecutivo y el Congreso, los medicamentos de Costa Rica siguen estando entre los más caros de la región.

“El tema de medicamentos es muy político, es un tema que se ha tratado con parches. Cada vez que se quiere destacar en este tema, se lanza un decreto o un proyecto de ley, pero sin él debido sustento técnico. El problema de medicamento se debe solucionar de forma integral”, comentó Santiago Rodríguez, vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos, en el programa Onda UNED qué discutió el tema entre diferentes actores involucrados en la materia.

Larry Ramírez, farmacéutico y vicepresidente de la Cooperativa Farmacoop, que reúne farmacias independientes, asegura que ha sido tema de agenda en los gobiernos de los últimos 20 años, sin grandes resultados.

“Es una medida en construcción (los decretos de Chaves), que creo fue insuficiente para el tema global. Si vos pensás que a través de una sola ley o decreto esto se puede arreglar, está complicado. Yo le doy el beneficio de la duda al Gobierno en algo, Chile, Estados Unidos han tratado enfrentarse al bigpharma y les ha costado porque es una guerra de desgaste, ellos tienen abogados”, comentó a UNIVERSIDAD.

El farmacéutico Mario Sánchez señaló que los decretos de Chaves, que permiten la homologación o equiparación de medicamentos y la importación paralela de medicamentos, le parecía que iban a ser una “gran solución”, pero que en la práctica resulta más complicado.

“No es tan sencillo como que yo voy a Colombia y compro un medicamento que aquí vale ₡14 mil y ahí lo compro en ₡3 mil, que es un ejemplo que vi hace un mes, una diferencia de alrededor del 300%. Tiene que ser del mismo origen que el que está en el país”, comentó Sánchez.

El farmacéutico explicó, con respecto a la importación paralela, que esto significa que, si el medicamento ya viene al país desde México, no puede traerse del sur del continente en una planta de, por ejemplo, Brasil.

También, dijo que la homologación “tiene lo suyo” porque requiere de estudios de estabilidad específicos para la zona climática del país, “yo no puedo ir a España, ponerlo en un contenedor y traerlo”.

Precios de entrada altos

El “pecado original”, asegura Ramírez, es el precio inicial CIF que los laboratorios ponen a Costa Rica y que es el más caro de Centroamérica. Este precio es el punto de partida hacia el precio final que llega al consumidor, que acumula una serie de márgenes de ganancia de toda la cadena.

“El precio inicial con que empieza todo es más caro. Hay intermediarios en la cadena de valor que ganan su buena tajada. No gana mucho dinero y al final, al que le cae el chaparrón es al de la farmacia”, dijo Ramírez.

El precio con el que entran los medicamentos, particularmente los de marca que lideran el mercado, tiene gran influencia en el resto de la oferta de medicamentos —incluidos los genéricos— porque a diferencia de otros productos es el precio que se toma de referencia.

Esto resulta en que la totalidad de los medicamentos en el país va a ser más cara que en el resto de países de la región desde el punto de partida, explicó Ramírez, ya que el genérico calcula un 30% o 40% más bajo que el medicamento líder en ventas que ya es el más caro.

“A Costa Rica lo ven como un país de renta media y establece los precios con ese criterio, no entran con los mismos precios que los de un país de renta baja”, comentó Santiago Rodríguez, del Colegio de farmacéuticos.

Ramírez califica este argumento de los laboratorios como “hablada”: “Costa Rica es un país de renta media, es verdad, pero vea esto es vacilón (muestra una foto) un colega mío se fue a Qatar, esto es un anticonceptivo al tipo de cambio tico serían ₡5.600 lo que vale esta caja. Este anticonceptivo en Costa Rica anda alrededor de entre ₡10.000 y ₡15.000 ¿Cuánto gana un qatarí? No sé, ¿me entendés?”, comentó.

Alta concentración

En Costa Rica, tres distribuidoras (GFI, CEFA y Cofasa) controlan el 60% del mercado de importación y distribución de medicamentos. Otros 46 se dividen el 40% restante, según datos del MEIC publicados en el 2019.

Las distribuidoras a su vez tienen sus propias cadenas de farmacias, por ejemplo: GFI tiene a Sucre y a Farmacias Santa Lucía; y el grupo empresarial Cuestamoras es dueño de la farmacéutica CEFA, sus distribuidoras y las cadenas Farmacia La Bomba y Farmacia Fishel.

Esto ha resultado en que las farmacias independientes pierdan la capacidad de establecer precios y en la mayoría de las ocasiones no logren comprar medicamentos a precios competitivos, porque la distribuidora que le vende también es su competidor.

Este año hay 103 farmacias independientes menos que en el 2018, frente a un aumento de 189 entre cadenas. Las grandes cadenas, también dueñas de distribuidoras, impiden a las demás obtener productos a precios competitivos.

Mercado de “marcas”

Ramírez también pone una cuota en algunas costumbres de las personas consumidoras, influenciadas por el lobby de marcas y en la propia prescripción. Esto es lo que ha colocado a las marcas —siendo las más caras— como líderes de mercado.

“El tico todavía asocia que el medicamento más caro es el más bueno, y en parte influyen los laboratorios de productos originales (…)  Hay un tema que para mí es muy importante y es entrarle a la prescripción de medicamentos ¿Por qué prescriben solo medicamentos caros?”, planteó Ramírez.

En esto concedió el investigador de la UNEC Andrey Badilla, quien mencionó que en otras ocasiones una negociación regional sí ha resultado en una baja del precio de los medicamentos.

“Los grandes conglomerados tienen mayor músculo económico y pueden recurrir a estrategias de mercadeo y promoción que debilita la venta de genéricos y favorece a los medicamentos de marca”, dijo Badilla.

Por: Lucia Molina /Seminario Universidad

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