El sector farmacéutico es uno de los más importantes y grandes del país, cuenta con varios actores, entre laboratorios nacionales, importadores, distribuidores, farmacias independientes y en cadena, hospitales públicos y privados, instituciones gubernamentales, Organizaciones No Gubernamentales (ONG), seguros médicos y otros especialistas privados.
De acuerdo a la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnología en Salud (Agemed), el número de empresas autorizadas para distribuir y comercializar medicamentos en Bolivia es de 98.514, entre los agentes que poseen dicha autorización se encuentran los laboratorios, importadoras, industrias de gases medicinales, laboratorios galénicos, laboratorios de insumos, distribuidoras, comercializadores de cosméticos, entre otros.
Además, existen 12.215 laboratorios nacionales que producen medicamentos en el país. Por otro lado, se calcula que existen, al menos, 711.313 farmacias localizadas a nivel nacional (84% corresponde a farmacias unipersonales, 12% a cadenas de farmacias y 4% a farmacias institucionales).
De acuerdo al “Estudio de mercado de condiciones de venta de medicamentos en Bolivia: distribución al por mayor y comercialización”, realizado por la Autoridad de Fiscalización de Empresas (AEMP), el promedio mensual del volumen de ventas de los proveedores es de 24,61 MM de cajas.
De este volumen y en promedio mensual, el 59% corresponde a fármacos genéricos y 41% a remedios de marca.
El mismo estudio señala que la cantidad de medicamentos que cuenta con registro sanitario, a noviembre del año 2019, alcanza los 9.110, de los cuales 6.817 (75,83%) son importados y los restantes 2.248 (24,58%) son nacionales. Por último, el 0,49% (45) son productos naturales.
Por otro lado, el número de agentes económicos autorizados por Agemed para distribuir y comercializar medicamentos en Bolivia alcanzó la suma de 985, además, la cantidad de laboratorios nacionales autorizados llegó a 122 empresas.
Tecnología en el sector
De acuerdo a la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (CIFABOL), actualmente, las industrias farmacéuticas bolivianas continúan avanzando en la implementación de nuevas tecnologías en los procesos productivos, sobre todo en los relacionados a los controles de calidad de los medicamentos que se producen, así como en la operativa que rige los procesos de distribución y comercialización de los mismos.
En relación al tema, uno de los objetivos que ha perseguido la institución es la implementación y lograr poner en plena vigencia la denominada Compra por Catálogo Electrónico-Compro Hecho en Bolivia, que en el marco de la Ley 1257 determina la prioridad a la compra pública de medicamentos bolivianos, con lo cual se incrementaría la participación de los nacionales en las compras que efectúan las Entidades Públicas y las de la Seguridad Social de Corto Plazo.
El sector farmacéutico constantemente requiere mejorar para mantenerse, además de resolver problemas y necesidades, como nuevas enfermedades que precisan nuevas curas (un claro ejemplo es el Covid-19). Por otro lado, el aumento de la competencia requiere procesos más rápidos y ligeros en todos los aspectos de sus operaciones.
Una forma de hacerlo es mediante la transformación digital. Todos los servicios y conceptos vinculados a la inevitable transformación digital en la industria farmacéutica evocan dos cualidades que tradicionalmente no se habían asociado con este sector: la colaboración y el intercambio de información.

En este sentido, La transformación digital en el sector farmacéutico implicaría tres niveles:
Primer nivel: Engloba el uso de metodologías ágiles y flujos de trabajo abiertos que favorezcan el intercambio de información entre departamentos.
La incorporación de tecnologías de Big Data y aplicación de algoritmos de Inteligencia Artificial aceleran los procesos de investigación y la validación de enormes cantidades de datos. En todo este proceso debe ser un médico el responsable de aprobar todos los contenidos, desde la terminología hasta la forma en la que se redacta una posología, todo para que puedan incorporarse en cualquier servicio digital o app que se desarrolle.
Segundo nivel: Actualmente nos encontramos con un sector donde los pedidos siguen haciéndose a través de hojas de cálculo, y en el que, además, los precios deben ser consultados manualmente sin acceso a aplicaciones que gestionen todo este proceso con información de stock, precio y disponibilidad en tiempo real.
Sin embargo, todo eso debe cambiar, ya que todavía no existe digitalización de sus activos y procesos en hospitales, farmacias, clínicas, etc., lo que produce retrasos, cancelaciones, costes (de tiempo y dinero) y, sobre todo, errores.
Los sistemas de conectividad, por ejemplo, permiten la toma de decisiones en tiempo real, haciendo también que el paciente tenga una estancia más agradable.
Tercer nivel: La transformación digital en la industria farmacéutica afecta al usuario.
El nuevo paradigma digital ha hecho que el paciente ahora sea más consciente y quiera tener un rol mayor en el cuidado de su salud. De hecho, BIS Research calcula que el mercado mundial de aplicaciones móviles de medicina generará unos 11.220 millones de dólares en 2025.
Para acelerar la transformación digital del sector farmacéutico será necesario que las empresas sean conscientes de las oportunidades y retos que supone esto. De esta forma, podrán aportar todo su conocimiento y experiencia, innovar y diferenciarse de los competidores.
Productos innovadores del sector
La industria farmacéutica se caracteriza por su fuerte apuesta al desarrollo de productos innovadores basados tradicionalmente en investigación básica y laboratorios propios de investigación y desarrollo (I+D). Sin embargo, esta concepción de desarrollo de productos farmacéuticos innovadores basados en laboratorios de I+D propios está cambiando y ahora se requiere de esquemas mucho más colaborativos.
Las empresas farmacéuticas en países desarrollados han venido cambiando el esquema de desarrollo de productos, mismo que ha reducido el desarrollo de medicamentos basados en laboratorios de I+D debido a los altos costos de esta actividad; por lo tanto, sólo las empresas con grandes capacidades de inversión siguen manteniendo el esquema de investigación y desarrollo centrado en la generación de medicamentos completamente innovadores.
Es por lo anterior que la innovación de empresas farmacéuticas en países en vías de desarrollo cambia su enfoque al centrarse en la optimización de procesos, la adaptación de medicamentos a la idiosincrasia y características de la población que atiende, reformulación de medicamentos y la generación de capacidades para la producción de materias primas.
Todo esto permitirá disminuir la dependencia tecnológica y las importaciones de productos e insumos.
En resumen, la industria farmacéutica ha sufrido una verdadera transformación que comenzó en los últimos años con la implementación de nuevas tecnologías e innovación en sus procesos de producción, en gran parte debido a la urgente demanda que surgió con la pandemia del coronavirus. Pero a ello se suma la búsqueda de terapias innovadoras y un importante avance científico en el área, centrado en la salud y el bienestar de las personas.
El crecimiento de esta industria se produce junto con la aplicación de innovaciones en todo el proceso de producción que introducen eficiencia, productividad, seguridad y control, y reducción de costes, todo ello con actividades más sostenibles.
Por Grupo Nueva Economía